La confidencialidad y la obligación de no divulgación de la información te afecta a ti personalmente, a tus familiares, y personas que de cualquier modo estén a ti vinculadas.
Esto no significa que no puedas comentar este tema con tus familiares, pero si así lo haces debes hacerles saber que ellos también están obligados a guardar confidencialidad y a no divulgar la información obtenida.
La confidencialidad afecta a la información a partir de ahora facilitada, pero no a todo lo acaecido con anterioridad.
Ello supone que queda estrictamente incluido en el ámbito de la confidencialidad su no divulgación de cualquier información, hechos o actos relativos al procedimiento y sus vicisitudes, y respecto a los querellados, en cualquier foro, medio, o plataforma, incluso interviniendo anónimamente.
El incumplimiento de este deber dará lugar a que cualquiera que se sienta afectado, pueda exigir al sujeto incumplidor una indemnización acorde con los daños y perjuicios, incluido los reputacionales, irrogados.
La responsabilidad, que no prescribe, afectará sólo a quien incumpla, pero no a todos los demás, que quedarán indemnes.